En palabras Revista La Justa

En Palabras: “Seguir”

Y me observe extasiada en los ojos del futuro…


Por: Marcela Guttilla.

SEGUIR

Tantas veces decidí bajarme

En la próxima parada

Y luego… continué.

Con el impulso interno de amor a la lucha.

Sórdido terraplén, vagas costumbres

dudar, temer, recuperar el aire, seguir…

De tacos, zapatillas, con botas o descalza

Los pulsos en el alma como latidos mudos Los glóbulos cansados, opaco bermellón

Seguir…

Buscar nuevo camino, confuso indicador

Trazar fuego y destino, arquitecta de amor

Con almas asustadas de ver tanto dolor

Mil soles en las lluvia, testigos silenciosos

La bruma a cielo abierto, coraje, decisión

Bitácora de abrazos… señal, indicador.

Seguir…

Desprovista de herramientas, volé

Perdida en la maleza que ocultó la luz.

El grito de una herida sacudió el letargo. Seguí…

Las manos me sostienen, me elevan

Se evapora el llanto en medio de la risa

Melodía de esperanza sonora, nueva vida.

Y decidí aferrarme al fuego del aire

A la gota de cielo que en mi mano anidó

Melodía de cuerdas, garganta de Dios.

Y decidí contarte el vaivén de un alma

Que añora luna nueva en noche de tormenta

Disipa aquellas nubes, derriba una a una

En plateada esperanza su mirada perdió.

Y decidi mostrarte cómo bucea el cielo

en medio de las aguas oscuras del dolor

Rompiendo duras olas, flotando cara al sol.

Y rescaté mi alma por capricho ancestral

Pertenencia indiscutible, sublime esencia

ADN testigo, mágia existencial.

Y me asumi maestra, alumna, exámen

Mutando la experiencia en cátedra de vida

Observadora inquieta, lección de cada herida.

Y me asumí verdugo, potente justiciera

De tristes emociones, subyugos de dolor

Túneles oscuros, vacíos de esplendor.

Y me observe extasiada en los ojos del futuro

Convertida en la roca que ve venir las olas

Que rompen, se diluyen y vuelven al mar oscuro.

Y me sentí despojo, joya y diploma

Frente al espejo roto guardado en un baúl

Vendaval de recuerdos, constelación azul.

Y añoré los pasos del hombre que me amó Disfrazado de padre en este humano transitar

Dibujé su mano en el vidrio, contra el sol.

Y recibí visitas indeseadas, inevitables

De pánicos y angustias, látigos imponentes

En lágrimas de plomo, en miedo efervescente…

y las deje venir, les permití instalarse

y en su desprevenido rapto de poder

Les di la despedida, les Sonreí, triunfé.

Y convertí en bandera la túnica del sol

que reclama el lugar donde debe alumbrar

que inventa nuevos rayos en plena oscuridad.

Y voy viniendo, estoy…

Soy latido errante, soy sangre, corazón

Y me voy yendo, me voy…

Soy pie solitario, camino, ascensión.

Seguir…

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FOTO: Marcela Guttilla

Marcela Guttilla (R)

2017

Marcela administra la página Un Tiempo para cada Cosa:

Correo: untiempoparacadacosa@gmail.com

Facebook: Marcela Guttilla

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