En palabras Revista La Justa

En Palabras: Juan el Albañil

Lo cierto es que Juan quiso que yo aprendiera, sin decírmelo.

Por: Diego Martín Tagarelli

Juan el Albañil

En los llanos de Falcón que abrazan la costa venezolana conocí a Juan, el albañil. El “Oso” -como le decían- aprendió desde pequeño el oficio. Quizás porque no tuvo opción, o porque lo adoptó como su único arte de vida, el más admirable. Lo cierto es que Juan quiso que yo aprendiera, sin decírmelo. Sin maquinaria, sin electricidad, sin transporte, sin obreros. Solo con sus herramientas y una imaginación que resolvía los enigmas de la albañilería. Quien conozca al viejo Juan no sabe si pertenece a este siglo, o anteriores. Siempre carga unos habanos que masca la mayor parte del día, obstruyendo su hablar hasta arrojar el negro del tabaco en épicos escupitajos. Aquella privación del habla para no ingerir el veneno de la nicotina, le obligan a veces a comunicarse por medio de gestos, sonidos y “murmuros” difíciles de apreciar hasta que el tiempo adiestran el sentido sesudo de quien escucha y observa con cuidado. Jamás menciona sus experiencias: “lo que hace un hombre puede hacerlo otro”, dice. Anda siempre en una bicicleta que el salitre ha envejecido pero que lo traslada al pueblo para visitar a sus nietos e hijas.

Conoce muy bien el campo y los mares del Caribe, leyendas de duendes, silbones y barcas.

El hombre cargó unos cuantos años con la rebeldía del alcohol. Y si bien en algún momento decidió dejar aquel desenfreno por la caña, es mejor no toparlo durante el mes de diciembre. O para su cumpleaños, en abril. Yo lo he visto a Juan dando tumbos por ahí. Pero también he visto como Juan atiende a los señoritos de ciudad que requieren sus servicios. Una vez pasó por casa, asombrosamente borracho, con un vecino que le hacía de guardián por si se le ocurría desfondar la escopeta que lleva cuando bebe ron. Fueron días que tuve que aplicar algo de lo aprendido porque el hombre se ausentó varios días. Después de escuchar sus cuentos y anécdotas, me dijo: “uste e’ mi amigo Diego”.

caminantedelsur
FOTO (caminantedelsur)

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