ESPECIALES Pregunta y Respuesta Revista La Justa

Mariú Carrera: “Yo entiendo el arte o la vida como algo muy horizontal, yo me inclino por la creación colectiva”

Ella es actriz, escritora y familiar de desaparecidos en la última dictadura miliar de nuestro país. En nuestra charla, que se publica ahora en forma de entrevista, el recuerdo, la emoción y la confianza para revelar datos sobre su vida rodearon toda la situación comunicativa.


Por: Noelia Leppez


“Los juicios son una respuesta para nosotros que aquel pedido inclaudicable de Memoria, de Verdad y de Justicia fue escuchado”

María Rosario Carrera nació el 4 de octubre de 1949, es conocida como “Mariú” su historia está relacionada fuertemente con la dictadura militar, donde su primer esposo, su hermano y su cuñada embarazada fueron secuestrados y desaparecidos. En nuestra charla fuimos hablando sobre su trabajo como actriz, donde fue una gran maestra de actores y actrices, como fundadora del  “Teatro Testimonial”, “La Pulga”, “Teatro de Máscaras”, además formó parte de la Primera Escuela Popular de Teatro en Mendoza. También se dedica a la escritura pero aclaró: “esencialmente yo soy actriz, es desde ahí desde donde veo las cosas y percibo la vida.”

Sigue creando y trabajando en diferentes espacios su elenco actual se llama “4 de corazones” y comenzará este mes un programa en la Radio Comunitaria “La Mosquitera” donde además compartirán breves radioteatros de su libro “El Equilibrista”.

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Tu actividad principal es ser actriz, pero también escribís

Sí, yo soy actriz y desde ahí escribo, siempre escribí porque me gusta. Desde muy chica escribo y el escribir me ha permitido tamizar algunas cuestiones que puestas en el cuerpo son más difíciles. Fui desarrollando eso de escribir, he dirigido, soy maestra de actores y de actrices donde tuvimos una escuela de formación actoral durante 16 años. Pero esencialmente yo soy actriz, es desde ahí desde donde veo las cosas y percibo la vida. 

De las experiencias que realizaste ¿Hay alguna que puedas nombrar que te haya marcado más como actriz o como directora?

Cada obra ha tenido cosas importantes, trabajé con muchos directores como Ernesto Suárez, Gladys, con Jorge Lira, y de cada uno de esos compañeros yo aprendí mucho. Formamos después en Buenos Aires con Osvaldo Zuin, con él militábamos en el P.R.T. en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y con un grupo de teatro, formamos el “Teatro Testimonial” y realizábamos una parte muy activa del teatro testimonial, de denuncia, esto era antes de la dictadura en el ´74, hicimos mucho teatro infantil, fundamentalmente fue un teatro de las calles, de los barrios, de las villas. Después volvemos a Mendoza y formamos el grupo de Teatro “La Pulga” y estaba Rubén Bravo que fue mi primer esposo,  fue el primer secretario general de la Asociación Argentina de Actores, y también estaba Raquel Herrera, Osvaldo y los tres están desaparecidos por lo que el grupo así queda disuelto.  El trabajo en “La Pulga” fue muy intenso, en talleres de experimentación, eso a mí me abrió un panorama interior y actoral que me permitió crear una propuesta, una línea teatral y con el tiempo le llamamos “Teatro del Alma”  porque tenía que ver con eso, con la manifestación de alma en el cuerpo.

Durante la dictadura y después de la dictadura ya no hice teatro, me dediqué a la Comisión de Familiares Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, me dediqué a buscarlos en toda ésa época.

Le vuelta al teatro ¿Cómo fue?

Cuando regreso al teatro que ya es en tiempo de Democracia, cambió para mí la temática y la necesidad.

La dictadura influyó en tu arte

Claro porque para mí el arte es una necesidad, es una manera de vivir y de expresarse, es una necesidad y bueno yo tenía la necesidad de decir ciertas cosas, desde denunciar hasta poder reírme para transformar aquellas cosas tan terribles en algo que desde el humor se pudiera reflexionar  y bueno aquellas cosas que yo alcanzaba a vislumbrar como la idea de que más allá de la muerte los compañeros y la vida continúa. Entonces uno de los primeros trabajos que hacemos con el elenco del Teatro de Máscaras, habíamos fundado ese grupo después de la dictadura “Por Tantos” lo pensamos y lo fuimos trabajando con Liliana Bodoc y lo pusimos en escena que tenía que ver con las presas políticas en las cárceles de la dictadura, recorrimos el país con esa obra, fue muy significativo, después hicimos muchas otras obras como “Hoy Todavía se Puede”, “Adiós a las Puntillas”.

A partir de ahí trabajé mucho con unipersonales hice “Pegadito a la Vida”, una obra de mucha significación, me pasaron muchísimas cosas, porque la obra transcendía cosas, tenía su propia vida, la presenté en todo el país y en el exterior como en Uruguay o estados Unidos y siempre causó mucho impacto. Otros unipersonales fueron “Mujeres S. A.”, “La Quitapenas” y después ya se abre el panorama de la Primera Escuela Popular de Teatro.

¿Cómo fue fundar esta escuela? ¿Cómo fue pensado?

En la escuela estuve muy dedicada a la formación de esos jóvenes. Y fue un proyecto que iniciamos con Lorena Pereyra, la idea fue la de formar actores y actrices que comprendieran que el arte actoral además de servir para hacer un espectáculo te permite otras cosas, como por ejemplo, encontrar respuestas para vivir. Esto retomaba aquel trabajo que yo personalmente venía haciendo en el grupo del Teatro “La Pulga”. La escuela estuvo 16 años y la sostuvimos con nuestro esfuerzo diario. Cuando comenzaron los juicios yo me tuve que separar del trabajo en la escuela porque yo soy una sobreviviente de mi grupo y de mi familia y necesitaba poner toda mi energía en eso.

Yo entiendo el arte o la vida como algo muy horizontal, yo me inclino por la creación colectiva, yo entiendo el arte así, me gusta y me siento bien, desde lo horizontal.  

¿Cómo viviste el proceso de los Juicios de Lesa Humanidad?

Para mí los juicios forman parte, en primer lugar, de este presente que compartimos con toda la sociedad, porque están ocurriendo en el momento en que la gente pasa en micro, en el momento en que nace un bebé, es presente y ahí los juicios ocurren y tienen una enorme importancia en primer lugar porque los organismos de derechos humanos siempre buscamos “Memoria, Verdad y Justicia” y aunque durante muchos años creímos que la verdad era que los regresaran con vida porque esa era nuestra ilusión, y cuando fuimos enfrentándonos con cuestiones mucho más graves, comprendimos que la verdad era otra y siempre buscamos justicia para eso.

Entonces encontrar un tribunal honesto, un espacio dentro de la justicia en Mendoza nos permitió esta posibilidad en el presente y los juicios nos han llevado a encontrar eso que reclamábamos durante tanto tiempo, queríamos que hubiera justicia que la justicia nos defendiera, y cuando pasa algo tan grave como los delitos de lesa humanidad vos recurrís a la justicia y en aquella instancia la justicia de la dictadura nunca contestó los habeas corpus, el pedido de saber ¿Dónde estaban? ¿Qué pasaba?

Que esos jueces que se creían intocables como Miret o Romano, hayan sido condenados por delitos de lesa humanidad a cadena perpetua habla de la dignidad de estos tribunales, porque tuvieron todas las condiciones para defenderse. Los juicios son una respuesta para nosotros que aquel pedido inclaudicable de Memoria, de Verdad y de Justicia fue escuchado.

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Mariú (youtube.com)

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